Rocosas Canadienses: ¿Qué ver en el Parque Nacional de Jasper?

Si hay un lugar en el mundo capaz de maravillar a los más fervientes amantes de la naturaleza (y también a los que no lo son) es Canadá. A mi criterio, la inmensidad de sus montañas, la fiereza de sus ríos, el color de sus lagos y su fauna en libertad no tienen parangón y merecen ser vistos y vividos por todo viajero.

Ya os conté lo mucho que me gustó ese viaje en este post, la ruta en este otro, los preparativos aquí, y el presupuesto low cost en este último, pero ahora os quiero enumerar todos los lugares que no os podéis perder en el Parque Nacional de Jasper, uno de los que visitaréis si vuestro destino es la costa oeste canadiense.

El Parque Nacional de Jasper está en la provincia de Alberta, al suroeste de Canadá. Inmerso en las increíbles Montañas Rocosas, tiene una superficie de casi 11.000 km2. Para poder visitarlo, has de hacerte con el pase anual de Parques Nacionales de Canadá o comprar entrada diaria. Ya os expliqué cómo en el post de preparativos. Es importante tratar de programar el viaje en los meses de verano, ya que el resto del año muchas rutas y carreteras están cortadas por la nieve.

Lo mejor es llegar conduciendo tu propio coche desde Vancouver (que está a 800km) o Calgary, a 400 y donde está el aeropuerto más cercano. Existe también la opción de hacerlo por tren y autobús pero aparte te ser carísimo, insisto, hacedlo en coche ya que es la única forma de recorrer todos los atractivos de la zona porque el transporte público es inexistente.

¿Cuáles son las cosas que no os podéis perder? A continuación las tenéis todas

Jasper

Es un pueblo pequeño de montaña. No tiene mucho que ver, pero sí que recomiendo dedicar una horita o dos a callejear y empaparse del ambiente. No os perdáis el Two Brothers Totem Pole, que cuenta la leyenda de dos hermanos que fueron en busca de lo salvaje y se separaron uno quedándose en las Rocosas y otro regresando a casa, representando así la unión entre pueblos.

También me gustó la estación de tren y los curiosos modelos que vi allí.

Pyramid Lake

Fue el primer lago que conocimos de las Rocosas y le guardo un cariño especial. La postal con la Pyramid Mountain detrás no deja indiferente. Es un lugar tranquilo, ideal para hacer un picnic, meter los pies o practicar algún deporte acuático como padel surf o piragüismo.

Un “must” de la zona es Pyramid island, una pequeña islita conectada a “tierra firme” por un pintoresco puente. La encontraréis dos kilómetros más alante que el Pyramid Lake Resort. Por cierto, este lugar es ideal para ver las estrellas.

Patricia Lake

No es ni de lejos el más famoso pero sin duda mi favorito. La imagen que me regaló no se me olvidará nunca: Llegamos a primera hora de a tarde y los colores del agua con la Pyramid Mountain detrás parecían sacados de un cuadro de Monet. No teníamos mucho tiempo si queríamos aprovechar el día, así que sólo metí los pies pero me hubiera encantado zambullirme en esas aguas.

Maligne Canyon

De la calma pasamos a la ferocidad de las aguas de Río Maligne, bautizado así por lo mucho que le costó a un francés atravesarlas con su caballo. Esta fuerza ha hecho que se forme un increíble cañón de 50 metros de profundidad.

Se puede visitar haciendo una ruta de 3,4 km sólo ida pasando por sus 6 puentes. Los dos últimos  están bastante más retirados, así que mucha gente hace los 4 primeros, que están más a mano, y van al quinto y al sexto en cocheen coche. Mi recomendación es comenzar por el segundo, llegar al quinto si tenéis tiempo (si no, es prescidible) y regresar al primero para dejaros lo mejor para el final.

Annette & Edith Lakes

Dos lagos muy tranquilos y próximos cerca de la ciudad de Jasper. Hay merenderos en los que hacer un picnic por los que pululan wapitís (ciervos canadienses), así que quizá tengáis suerte y os topéis con uno de cerca.

Si el tiempo acompaña, sus aguas tranquilas son ideales para darse un buen baño y pasar una tarde de relax.

Old Fort Point

Es un mirador muy cercano a Jasper desde el que se tienen unas vistas impresionantes de los alrededores del pueblo y del río Athabasca. Se puede visitar en una ruta circular de casi 4 km, pero para ir directamente al grano, recomiendo subir y bajar directamente por el camino de escaleras hasta la cima. Se hace un poco duro porque es bastante empinada, pero son sólo 20 minutos.

Valley of the five lakes

Trail muy sencillo y concurrido por estar muy próximo a Jasper.  Se trata de una ruta circular de unos 5 kilómetros en los que veréis 5 lagos de un colores irreales. Cuando lleguéis al primer lago, que os quedará a la izquierda, tenéis que continuar la ruta hacia la derecha, que os llevará por los cuatro restantes.

Recomiendo no ir a última hora de la tarde como hicimos nosotros para apreciarlos mejor, pero aún así son increíbles. Mis favoritos fueron el tercero y el cuarto, donde encontraréis las sillas rojas típicas de Canadá.

Edith Cavell Trail

Lo mejor de los alrededores de Jasper bajo mi punto de vista. Es un lugar alucinante, de hecho hasta 2019 la entrada era restringida para poder preservar mejor la zona, pero ahora se puede visitar libremente.

A menos de un kilómetro del parking caminando por una pasarela os encontraréis con esta postal compuesta por la cima de la montaña Edith Cavell, de 3.363m y un enorme glaciar que se derrite lentamente formando finas cascadas que desembocan en un lago turquesa.

Si queréis tener otra perspectiva del paisaje, recomiendo hacer el Edith Cavell Meadows trail, una ruta de 5,2km de  ida y vuelta no demasiado exigente.

Medicine Lake

Un lago a 20 kilómetros de Jasper con la peculiaridad de que sólo puede ser visto en verano, pues se drena a lo largo del otoño. Por este motivo, los indígenas le atribuían cualidades mágicas y medicinales.

Lo cierto es que el agua llega a través de un sistema de cuevas subterráneas que se llenan con el agua del deshielo de las montañas de los alrededores, de hecho es el sistema de drenaje natural más largo de Canadá con 17 kilómetros.

Maligne Lake

Aquí podréis obtener otra de las vistas más famosas de Jasper: El lago Maligne con las escarpadas montañas detrás. Es un lugar ideal para pasar el día, bien de relax en las playas de la orilla, dando un paseo en barca, cogiendo un pequeño crucero que os lleve a la idílica, Spirit Island (aunque los más valientes también podrán llegar a ella remando durante los 13km de distancia que la separan del embarcadero).

Por supuesto, la zona tiene opciones de trekking, entre los que destacan Opal Hills y Bald Hills. Son rutas largas, de 8km la primera y 15km la segunda, y más exigentes, pero si tenéis tiempo y os gusta la montaña no lo dudéis porque las vistas pintan espectaculares.

Si preferís una ruta más corta y apta para todos, os sugiero el Moose Lake Loop. Son sólo 4 kilómetros y si tenéis suerte, podréis ver algún alce bañándose en el lago.

Los atractivos del parque de Jasper no acaban aquí, continúan a lo largo de los 300 km de la Icefields Parkway, la carretera que une las ciudades de Jasper y Banff y que es reconocida como una de las carreteras escénicas más bonitas del mundo. A los más cercanos a Jasper os podréis desplazar mientras hacéis base allí; el resto los conoceréis cuando os toque trasladaros entre parques nacionales, pero eso os lo contaré en un próximo post 🙂

Por ahora… ¿os he convencido para lanzaros a Canadá?


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