Mi experiencia en StreetXo

Vivo en Madrid, soy de la Generación Y (me gusta más eso que lo de “millennial”, me suena más vintage), una loca de la gastronomía y aún no había pisado el templo foodie que para muchos es StreetXo (lo de DiverXo lo dejo para los más pudientes). ¿Cómo podía ser? Básicamente porque no hacen reservas y me daba una pereza absoluta perder el poco tiempo libre del que dispongo en una cola durante el fin de semana.

Sin embargo, 2021 ya sí que sí se perfilaba como el año. Después de muchísimo tiempo sin viajes, escapadas, emociones fuertes y experiencias fuera de la cotidianidad debido a las limitaciones a las que nos tiene sometidos el Covid.19, necesitaba un incentivo. ¿Cómo evité la espera? Yendo un lunes nada más salir de trabajar aprovechando que ahora que se ha normalizado lo de cenar a una hora temprana si se quiere hacer fuera de casa.

StreetXo está situado en la planta superior de El Corte Inglés de la Calle Serrano. Llegamos sobre las 20:00 y tuvimos que esperar unos 15 minutos en la puerta, con un par de parejas delante. Cuando llegó nuestro turno, nos topamos con la primera cara y la primera cruz de nuestra experiencia: La amabilidad del personal y el volumen de la música. Es cierto que se pretende dar una imagen fresca, juvenil, desenfadada, rompedora… pero tampoco hace falta que parezca un bar de copas. Al menos a mí, cuando salgo a comer fuera, me gusta conversar sin alzar la voz.

Seguimos con el blanco y negro: La cocina vista, que te permite ser testigo de la elaboración de los platos, pero te obliga a sentarte en taburetes altos en la barra. Contaba con esa pequeña incomodidad, pero creo que merece la pena echar un ojo al proceso creativo.

A continuación vino otra sombra. El personal es muy amable pero nada más sentarnos nos preguntaron si queríamos un coctel sin ni siquiera habernos dado la oportunidad de mirar la carta. Entiendo esa vena comercial porque si pides dos con alcohol ya se embolsan 30€ de entrada, pero yo personalmente me sentí avasallada. Dije que íbamos a mirar la carta y el chico seguía con la tablet en mano diciendo que nos podía sugerir según prefiriéramos dulce, cítrico…. Y dijimos que en principio nos daba igual. Total, que yo me puse a escanear el QR de la carta delante suyo y el camarero dijo que OK y se retiró. Yo siempre bebo agua para las comidas, pero ya que estaba allí me animé con un coctel (eso sí, sin alcohol porque no bebo). Justo cuando ya habíamos decidido nuestras bebidas, nos plantan delante dos cócteles…. El camarero entendió mi “en principio no tenemos preferencia” como “pídenos lo que te de la gana”. Igual lo de poner la música tan alta es para eso. En fin, los cócteles no estaban malos, pero ni de lejos eran los que hubiésemos elegido nosotros: un Diverxo Líquido (13,50€) y uno de fruta de la pasión (sin alcohol, 7€). De lo más simplones, la verdad… y más teniendo en cuenta el precio.

Un poco enfurruñada por la “colada”, pude empezar a leer la carta con tranquilidad. No me pareció demasiado extensa pero sí correcta. A mí, que me encantan los sabores excéntricos, las especias, las mezclas y los productos inusuales me pareció bastante atractiva, pero si sois de los que tenéis remilgos con las comidas, de verdad os lo digo: Ahorraos el paseo y el dinero.

En cuanto a las elecciones, creo que no fallamos.

Croquetas “La Pedroche” – 19€

Kimchi, leche de oveja, sashimi de atún y té Lapsang Souchong. Imprescindibles. Había probado alguna imitación en otro restaurante y ya me resultó deliciosa, pero este plato es una locura. La cremosidad del relleno, la suavidad del sashimi (que se deshace en la boca) y la mezcla de sabores lo convierten en el plato que hay que pedir sí o sí en una visita a StreetXo. Quizá diría que es el más apto para todos los públicos.

croquetas_pedroche

“Ramen XO”-22€

Ramen de foie gras y pintada, barbacoa de chiles encurtidos, trompetas de la muerte y yema de huevo de corral al vapor. Nosotros, fans empedernidos del ramen no podíamos dejar de pedir la versión XO y lo cierto es que le damos buena nota, aunque también tengo que decir que no está entre los mejores que hemos probado. Un caldo potente al que se le notan muchas horas de cocción, el toque picante y la yema líquida hacen de él un plato diferente, aunque lo que más nos gustó fue la contudencia: Merece la pena por cantidad porque la ración son dos bowls.

ramen_xo

Curry Japonés (Kare Raisu) – 20€

De carrillera de vaca melosa al Oporto y nata de leche de soja fresca con arroz al vapor crujiente con especias de Tokyo. Diría que el plato ganador de la noche… Me encantó. La carrillera, mantequilla pura, y en la cremosa salsa se diferenciaban perfectamente las sabores del Oporto, la leche de soja y las especias. La textura crujiente del arroz le iba perfecta como acompañante.

curry_japones

Lasaña koreana – 19€

Láminas de wonton y carne de vaca vieja gallega con shiitakes, tomates escabechados picantes y bechamel de cardamomo. Otro must, una maravilla culinaria. En el primer bocado lo que le enamoró es la textura del velo lácteo que la cubre y el sabor a cardamomo, un ingrediente que me vuelve loca. Lamentablemente, después del tercer bocado el sabor que resulta más notorio es el de los tomates repitiendo una tendencia que se mantuvo en todos los platos: el exceso de picante empaña el resultado final  bajo mi punto de vista. En cualquier caso, creo que es un bocado que no debe faltar.

lasaña_koreana_xo

Postre: Brioche Pedroche XO – 11€.

Bollitos calientes y fundentes de leche y mantequilla, crema vainilla de Madagascar y Ras el Hanout. Ningún pero: Excelentes. Son y saben exactamente como se describe en la carta. Algo aparentemente sencillo con una vuelta de tuerca que lo hace único.

brioche_pedroche

Acompañamiento: Brioche Singapore (3 piezas) – 6€.

Con tanta salsa para mojar, había que pedir pan y esta era la única opción. Muy parecido a un donut salado. Si habéis probado el pan chino, es lo mismo pero con algo de glaseado.

Tras este festín, os sigo que quedamos llenos y eso que somos de buen comer. No sabemos si por la buena elección de platos más contundentes o no, pero al contrario de lo que pensaba al principio, no llegué a casa con ganas de picar algo más, al contrario.

Llegó la hora de la cuenta y………. 114€. Sí, es caro; pero creo que teniendo en cuenta dónde estábamos, el producto, la originalidad, todos los platos que comimos (más los cócteles) y, sobre todo, la fama que tiene, no es tan descabellado. Eso sí, es darse un capricho si y solo si disfrutáis mucho con la gastronomía, coméis de todo y os gustan los sabores nuevos e intensos. De otra manera pienso que no lo aprovecharíais.

¿Os animáis?


2 respuestas a “Mi experiencia en StreetXo

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