Mis 10 bocados del 2019

Como ocurre con los viajes, tengo la suerte de que pasen los años y siga disfrutando de la buena mesa, ya sea cocinando en casa, viajando por el mundo, o descubriendo nuevos restaurantes de mi ciudad. 2019 no ha sido menos. Es verdad que en esta ocasión los platos probados  fuera de España no han sido los protagonistas, ya que los destinos que he visitado, Canadá y Bélgica, no destacan precisamente por su cocina. No obstante, he vuelto a recopilar los más curiosos y elaborar así mi ranking anual, donde esta vez ganan los dulces y originales propuestas de restaurantes de Madrid.

Dentro mis 10 bocados de 2019.

(Aprovecho para disculparme por la calidad de algunas fotos, ya que por un error de la SIM he perdido muchas de ellas y he tenido que rescatarlas como he podido para enseñároslas).

1. Gofre de Bruselas (Maison Dandoy, Bruselas)

El primer viaje del año me dejó una de las recetas que no podía dejar de incluir aquí. Más allá de las patatas fritas (¡Viva la salsa andalousse!), las mitraillettes (bocadillos), los mejillones con patatas y la carbonada flamenca (guiso de carne delicioso), la estrella indiscutible de la gastronomía belga son los gofres. Hay multitud de establecimientos para probarlos, pero el primero quise tomarlo en Maison Dandoy, toda una institución en el país. Después de tragarme la cola, allí aprendí el que el gofre que comemos en el resto del mundo es el de Lieja, así que probé la otra modalidad: el de Bruselas.

Éste tiene una forma rectangular perfecta y es algo más grande, pero muchísimo más ligero. Tiene también un un sutil toque crujiente. Lo pedimos con helado de vainilla y virutas de galleta speculoos y la verdad es que estaba delicioso, aunque tengo que confesar que me quedo con los de Lieja (por gocha).

2. Torrija Thai (Bowl Bar, Madrid)

Un postre apoteósico. Recuerdo leer un artículo en un suplemento sobre las mejores torrijas de Madrid y cuando vi los términos “pan de curry” y “leche de coco” no me lo pude quitar de la cabeza. Tanto es así que ese mismo fin de semana decidimos ir a cenar al Bowl Bar y fue uno de los mejores restaurantes a los que hemos ido últimamente, con una carta original y seductora y una relación calidad-precio excelente.

Como decía, este postre lleva pan de curry (con una forma que recuerda a un croissant de plan brioche a la plancha) y leche de coco infusionada con lima kaffir y servida con helado de lychee. Una combinación brutal en la que se aprecia cada matiz al saborear. De 10.

3. Tortilla Bowl (Bowl Bar, Madrid)

Cuando dije que el Bowl Bar era uno de los lugares que más nos habían gustado en los últimos tiempos, no era algo gratuito, de hecho entra en el ranking con dos platos que bien podrían ser tres. Este local se caracteriza por servir todos platos en bowls, creando un concepto innovador en cuanto a la presentación que termina afectactando directamente al producto de forma muy positiva. Entre los platos salados que probamos se encontraba la croqueta en bowl, un curry verde de bacalao con coco, lima y cilantro, un delicioso nabemono (guiso japonés) de cangrejo real de concha blanda. No faltó tampoco un clásico que nunca falla reinventado: La tortilla de patata.

Al ser servida en bowl, la encontramos deconstruida: En la parte de abajo había boletus con ajo, perejil y cebolla caramelizada, después huevo trufado a baja temperatura, espuma de patata y una especie de crepe que lo cubría todo. Al mezclar… el resultado era el de una chorreante tortilla poco hecha para chuparse los dedos (y comer con cuchara).

4. Ramen veggie (Konnichiwa, Madrid)

La primera vez que probé un ramen fue en Wagamama…. Y fue un fracaso. El caldo estaba insípido y demasiado aguado y el cerdo cocido me dio bastante asquito, así que la experiencia no fue nada buena.  Visualmente, los rámenes me llamaban bastante la atención y además no hay nada que me resulte tan reconfortante en días fríos como una buena sopa, así que me propuse reconciliarme con este plato y pude hacerlo por fin en Konnichiwa, una local decorado como una izakaya (taberna japonesa) en el que trasladarse al país nipón nada más entrar y que os recomiendo si os interesa conocer esta gastronomía más allá del sushi.

La clave, dada la mala experiencia con el cerdo, fue pedir un ramen vegetal y ¡qué acierto! El caldo estaba sabrosísimo y el la combinación con el resto de ingredientes iba perfecta.

Después le di otra oportunidad a Wagamama y esa vez salió bien probando su ramen shirodashi con panceta de cerco confitada, lo cual mejoraba muchísimo el sabor y sobre todo la texura, pero el TOP de ramen con carne lo ocupa para mí Ramen Shifu y su Tan-Tan Ramen, una delicia con cacahuete y un toque picante. Deseando hacer un ranking particular de rámenes.

5. Croquetas de sashimi de atún y mantequilla de kimchi (Romera Bistrot, Cuenca)

Durante una escapada de fin de semana a Cuenca busqué un sitio diferente para una celebración especial y así es como di con este innovador restaurante.

La mejor forma de describir este increíble plato es con su propio nombre, porque sabe exactamente a lo que dice que es. Unas deliciosas y cremosas croquetas con un atún que se deshacía en la boca…. No sé si serán una copia de las “Pedroche” de StreetXo porque éste sigue eternamente en la lista de pendientes, pero desde luego os puedo asegurar que, como mínimo, están a la altura. De las mejores que he probado jamás, si no las mejores.

6. Brownie de coliflor con caramelo salado de tahini (Honest Greens, Madrid)

La primera parte del plato no suena muy seductora pero os prometo que este postre de coliflor no tiene nada que envidiar a un brownie normal en cuanto a sabor y textura. Además, lo del caramelo salado es una maravilla. Es uno de mis sabores favoritos y éste hecho con tahini (pasta de sésamo) estaba espectacular.

Un postre muy TOP en uno de mis restraurantes favoritos. Si queréis comer sano, delicioso, variado, colorido, original y barato, no lo dudéis: Honest Greens es vuestro sitio.

7. Poke Burger (Makau Poké, Madrid)

La fiebre del poké aún no ha pasado…. ¡y larga vida! Soy muy fan de este plato hawaiiano que, para que no lo conozca, lleva normalmente arroz o quinoa, algas, vegetales, algún tipo de pescado crudo (atún, salmón o cangrejo) y los toppings que le quieras echar. En resumen, podríamos decir que es un bowl de shushi.

Me enteré de que en el pequeño bar Makau Poké elaboraban una poké burger y yo, como una gran fan de este plato y de las hamburguesas, no podía dejar de probarla. El sabor es el de un poké normal pero, aparte de la forma y el concepto, el toque de gracia se lo da el “pan”, que son dos rebanadas de arroz de sushi rebozadas y crujientes. Una propuesta original, divertida, rica, y dicho sea de paso, más difíil de comer que un kebab.

8. Beavertail (Bavertails Pastry, Banff, Canadá)

Durante mi viaje a Canadá me alimenté a base de tuppers que yo misma cocinaba, carnaza americana en grills y algún que otro plato de cocina internacional. Típico canadiense, sólo probamos el poutine, que son unas patatas fritas con salsa de estofado de carne y croutons de queso gratinados,  y la beavertail o cola de castor, que también nos encantó y nos recordó mucho al langós que probamos en Praga, pero en versión dulce.

El postre en sí no es nada revolucionario, pero acertamos de lleno con los toppings. Es una masa frita con forma ovalada imitando a la cola de este animal que se puede aderezar con las salsas y condimentos que se quiera. Nosotros elegimos caramelo salado, chocolate blanco y nueces de pecán. Bomba, minipunto y punto.

9. Lobstar Roll (The Lobstar, Madrid)

Cuando por Instagram empecé a ver con cierta frecuencia imágenes de unos mac n’cheese de bogavante, me propuse ir a The Lobstar, un restaurante especializado en la cocina del estado de Maine con este producto como estrella.

La pasta en cuestión estaba muy buena, pero lo que más me gustó es este brioche a la plancha con mantequilla, relleno de carne de bogavante y aderezado con salsa especial. Una delicia y un caprichín para darse una vez, porque el precio del bocata es algo elevado (19,50€) para el tamaño que tiene, pero no olvidemos que estamos hablando de bogavante.

10. Costillas con salsa de especias y curry rojo (Shanghai Mama, Madrid)

In extremis, en el almuerzo del último día de 2019 estas costillas se abrieron paso en mi selección. También en Instagram vi un video de un apetecible arroz kubak que se servía en el restaurante Shanghai Mama. Estaba muy cerca de mi trabajo, así que el día 31 decidimos ir a probar su menú de día por 12,90€ y salimos encantados.

Lo primero, destacar el ambiente, la decoración sencilla a la par que elegante y la amabilidad de personal. Lo segundo, que había muchos chinos muy bien vestidos comiendo allí (excelente señal). Lo tercero, una cuidada, apetitosa y variada carta con bastantes platos para elegir de entrante, primero y segundo. Todo lo que probamos nos gustó mucho en cuanto a sabor, innovación y presentación, pero con diferencia, lo mejor fueron estas costillas super tiernas por dentro y tostadas por fuera que se deshacían en la boca y que conformaban un matrimonio perfecto con esa indescifrable salsa de curry rojo y especias. De locos. Estoy deseando ir a probar la carta y tiene pinta de que volveremos a hablar de este lugar en el resumen de 2020.

 

Con el estómago rugiendo al recordar tremendos sabores, despido esta sección hasta el año que viene esperando que os animéis a probar por vosotros mismos alguna de estas delicias y me lo hagáis saber.

¡Buen provecho y feliz 2020!


2 respuestas a “Mis 10 bocados del 2019

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .