Balance viajero del 2017

Ha sucedido lo imposible. Después de un 2016 absolutamente genial con una escapada al impresionante Caminito del Rey, un viajazo a Tailandia y Camboya que tenía en mente desde ni me acuerdo, una semana en Rusia que salió redonda (y además con paradita en Frankfurt) y cumplir mi sueño de la infancia de conocer Nueva York en época navideña, difícilmente creía que se pudiera igualar y ni hablamos de superarlo pero he mantenido el nivel porque cómo suelo decir: “viajar es mi pasión y siempre encontraré la forma”. Seis países nuevos, uno repetido y un par de escapadas por España.

Tenerife

En marzo, pasé un fin de semana con amigos en Tenerife. Los billetes nos salieron a un precio bastante bueno con Iberia y con unos horarios inmejorables para aprovechar los días sin estar pendientes de pedir y que nos concedieran vacaciones. Alquilamos un apartamento que al final, por un problema del propietario, terminó siendo una MANSIÓN para nosotros 6 por el mismo precio.

Subimos a la cima del Teide (y os lo conté aquí), probamos la gastronomía canaria en un “guachinche”, visitamos fugazmente el precioso pueblo de San Cristóbal de la Laguna, nos relajamos en la playa de Los Cristianos, vimos un atardecer distinto en la Playa de Benijo, visitamos los acantilados de “Los Gigantes” y disfrutamos de una jornada de playa que nos vino genial a esas alturas del año, aparte de lo principal en estos casos: estar juntos y ponernos al día.

¡Gracias a los chicos de Si No Has Viajado por las recomendaciones que me dieron para esta escapada!

Abu Dhabi

El vuelo a Nepal que hice con Etihad, me obligaba a hacer noche en Abu Dhabi. La compañía ofrecía cápsulas gratuitas para dormir en el aeropuerto pero ¿cómo desaprovechar esas horas? No me podía marchar sin ver la impresionante mezquita Sheikh Zayed aunque fuera simplemente por el exterior, ya que era pleno Ramadán y cierran por la tarde. Tengo pendiente contaros esta experiencia.

Pensé aprovechar algo más y ver el centro y el skyline de noche, pero la información confusa del transporte público me jugó una mala pasada. Seguro que en el futuro tendré ocasión de hacer otra parada por allí.

Nepal

Increíble lo vivido en este país. Pasé algún momento complicado, pero todo lo bueno lo compensó con creces. La energía de sus templos, su gente sencilla y respetuosa, el misticismo que impregna todo… pero sin ninguna duda lo mejor fue el trekking de 4 días por la zona de los Annapurnas que hicimos en solitario. No os puedo explicar lo que es andar por los caminos del Himalaya, ver ochomiles delante de tus ojos, las banderas de oraciones al viento, alojarse y comer con gente local, en definitiva, un país que un viajero de corazón no debe perderse.

Ya he comentado mi experiencia en algunos post, pero vendrán muchos más.

India

Confieso que estuvo lejos de ser las vacaciones ideales como ya os conté aquí, pero era un viaje que se tenía que hacer una vez en la vida y no encontré mejor momento que este en el que soy joven, curiosa, resistente y fácilmente adaptable. Aún así, fue duro ya desde la organización… pero es otra experiencia que recomiendo.

Ví como la vida y la muerte se daban la mano en Varanasi, conocí mi cuarta maravilla del mundo, el Taj Mahal y aluciné en el Rajastán con la gastronomía y fuertes de Jaipur, Jaisalmer y Jodphur, además de pisar por primera vez un desierto, el del Thar.

La ruta acabó en la caótica Delhi, exhausta pero con un ”Master en Vida y Mundo”. A pesar de todo, el viaje salió prácticamente tal y como tenía planeado, y eso en India es mucho decir.

Castellón

Después de unas vacaciones tan movidas y sin playa, me apetecían un par de días de relax y desconexión absoluta a ser posible a finales de verano cuando las costas estuvieran prácticamente vacías. No reservé el destino hasta la noche de antes y la decisión no pudo ser más acertada porque encontré justo lo que buscaba. Disfruté de la playa sin gente y comí de lujo frente al mar.

Marrakech

Años y años detrás de este viaje y finalmente llegó cuando menos lo perseguí. Creía (equivocadamente) que tenía un aire a  India y tenía la otra experiencia demasiado reciente como para repetir el mismo año un destino de corte similar. Nada más lejos de la realidad.

A pesar de que siempre me había planteado este viaje complementándolo con la visita al desierto de Merzouga, sólo podía emplear 4 días. Conseguí unos vuelos genial de precio con Norwegian, un riad estupendo y allá que fuimos. No paré de repetir en todo el viaje que no me extrañaba nada que Carmina Ordoñez fuera tan pesada con Marrakech porque se estaba a gustísimo: Temperatura ideal, ciudad pequeña, viva, agradable e interesante, precios bajos y a tiro de piedra de España.

Visitamos además la ciudad costera de Essaouira y me llevé la misma sensación de paz, así que no veo el momento de seguir conociendo más de este país.

Praga

Tenía una semana de vacaciones en diciembre y me apetecía muchísimo un destino europeo después de bastantes viajes por otros continentes aunque confieso que estuve tentadísima a repetir en Nueva York. Si no íbamos a la Gran Manzana, el destino estaba bastante claro ya que era un viaje que tenía en mente desde hace tiempo para fechas como estas: Praga, Viena y Budapest.

La capital checa es todo lo que dicen de ella: Un cuento. Me atrevería a decir que es la ciudad más elegante en la que he estado. A pesar de que estaba completamente abarrotada de turistas, fue una gozada recorrer sus puntos de interés mientras caían los copos de nieve. Y sí, también comí de lujo.

Viena

Ciudad elegantísima que hace justicia a lo  importante que ha sido a lo largo de la Historia. Conocí más a fondo la historia de Sissi y sobre todo la de su marido, el emperador Francisco José I, una figura interesantísima que ha sido eclipsada por su mujer. También tuve las increíbles experiencias de ver una ópera y de disfrutar del ambiente navideño que reinaba en la capital austriaca.

El único pero fue el tema gastronómico, que me dejó un poco fría. Poca oferta local y nada económica.

Budapest

¡Qué ciudad tan fantástica para poner el broche final al viaje y al año! El listón venía muy alto y en un principio estaba algo escéptica pero a medida que pasaron las horas fui comprendiendo por qué es la favorita de muchos viajeros. Tiene historia para dar y tomar, bastantes monumentos de interés, el parlamento más bonito del mundo (por dentro y por fuera), baños termales naturales, ocio nocturno, una oferta gastronómica sin fin y precios de risa. Me encantó.

Nada mal ¿verdad? Y eso que no lo veía claro en enero.  Lo firmo ya para todos los años de mi vida.

 

 

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