Grecia en una semana: Ruta para Atenas, Santorini y Mykonos

Grecia es un país fascinante, un viaje ideal para el verano por ser de los más completos: Combina cultura, naturaleza, relax y gastronomía. Si a eso le unimos los bajos precios, conseguimos un coctel perfecto para la temporada estival.

La ciudad de Atenas, las interesantes áreas de Esparta, Olympia o Meteora y sus numerosas islas bien podrían tenernos viajando por el país indefinidamente, pero a continuación os propongo la ruta que seguimos en verano durante una semana. La repetiría cada año.

Día 1: Madrid – Atenas

Salimos a primera hora de Madrid, haciendo escala en Roma y llegamos a Atenas al filo de las 20:00 de la tarde, con más de 6 horas de retraso, cortesía de Alitalia.  De no haber sido por este pequeño gran contratiempo, habríamos dado un paseo por el barrio de Anafiotika y visto el atardecer desde la colina de Areópago, sin embargo, tuvimos que conformarnos con una relajado paseo por los alrededores de Monastiraki y una fantástica cena en la azotea del restaurante Savvas que borró de un plumazo toda la negatividad acumulada ese día.

La azotea del restaurante Savvas, unas vistas inmejorables para darnos la bienvenida

Día 2: Atenas

Nos vimos obligados a hacer un recorrido intensivo de la ciudad y quedamos muy satisfechos. Comenzamos en la Acrópolis, seguimos por el Templo de Zeus pasando por el barrio de Plaka, visitamos brevemente estadio Olímpico y el Zappeion y vimos el famoso cambio de guardia en la Plaza Syntagma. Visitamos también la Academia, y volvimos callejeando a Monastiraki pasadas las 4 de la tarde, para terminar comiendo estupendamente en el siempre (menos aquella vez) abarrotado Thanasis.

El imponente Templo de Hefesto en el Ágora Griega

Por la tarde visitamos por fuera la Biblioteca de Adriano y el Ágora Romana, ya que ambas cierran a las 15:30, pero se pueden ver sin problemas desde el exterior, y nos entretuvimos bastante en el Ágora Griega, que sí estaba abierta.

Tras tomar un helado y comprar un tentempié, volvimos al hotel para recoger las cosas y dirigirnos con tiempo al aeropuerto para coger nuestro vuelo a Santorini. La frecuencia de los trenes no es el fuerte del metro de Atenas y esto puede jugar una muy mala pasada si se va justo de tiempo.

A las 00:25 y tras media hora escasa de vuelo, aterrizamos en el pequeño aeropuerto y un conductor del hotel, el Porto Castello nos trasladó a nuestra habitación para por fin descansar.

DíaA 3: Santorini

Tras un sencillo pero abundante desayuno, cogimos el transporte gratuito que salía cada hora del hotel al centro de Fira y alquilamos un quad para esos días por 25€. En él fuimos hacia el sur de la isla, parando primero en el pintoresco pueblo de Pyrgos, el punto más alto de la isla, y después en la famosa Red Beach.

Pyrgos es un fiel ejemplo de la arquitectura de la isla

Continuamos disfrutando del recorrido y las vistas hasta llegar al faro de y regresamos a Fira a comer en el restaurante Ladokolla. Los precios eran más elevados que en Atenas, pero seguían siendo asequibles. Tras un baño en la piscina del hotel y un rato de descanso, nos dirigimos al pueblo de Oia, al norte de la isla, para ver su famoso atardecer y recorrer sus características callejuelas, la estampa típica de la isla. Terminamos con una deliciosa cena en el restaurante Bella Thira de Imerovigli de camino al hotel.

Día 4: Santorini

Comenzamos con una visita a la iglesia de Agios Nikolaos, desde donte tuvimos unas vistas preciosas de toda la caldera. Después nos dimos un chapuzón en las playa de Kamari y brindamos con vino y abundantes aperitivos locales en Santo Wines, una parada que recomiendo a todo el mundo por precio, calidad y vistas.

Vistas de la caldera desde Imerovigli, con la roca Skaros al fondo

Continuamos con un paseo por Fira, pasando a sus distintas iglesias y asomándonos a la caldera de cuando en cuando mientras comprábamos souvenirs. Para terminar la tarde, buscamos el atardecer perfecto que ya os conté aquí y culminamos nuestra estancia en la isla con una cena en un restaurante en plena caldera, Fanari, en el que celebramos mi cumpleaños.

Día 5: Santorini – Mykonos

Nuestro ferry salía a las 9:00 desde el puerto de Athinios. A las 8:00, devolvimos el quad y cogimos el autobús al puerto  justo al lado del local de alquiler. El trayecto en barco fue de 3:40 hrs y a la llegada al puerto, teníamos esperándonos a un conductor de nuestro hotel, el Villa Matina. Alquilamos de nuevo un quad potente y fuimos a recorrer las callejuelas de Chora, la capital.

Las características callejuelas de Chora

Comimos en Nice & Easy con vistas a los molinos y a la Pequeña Venecia. Aquí la subida de precios ya era más significativa y se asemejaba a los restaurantes españoles. Por la tarde, nos dio tiempo a darnos un breve chapuzón en las playas de Ornos y Agios Ioannis, y tras una parada en el hotel, fuimos a cenar de nuevo a Chora, esta vez al italiano Casa di Giorgio.

Día 6: Mykonos

Tras desayunar abundantemente en el bar Perfecto, pusimos rumbo al norte, donde visitamos primero la localidad de Ano Mera y pasamos el resto de la mañana entre las playas de Agios Sostis y Panormos, en mi opinión, las mejores de la isla. Comimos en el restaurante Vasilikos de Ano Mera, y terminamos la tarde disfrutando de las vistas de la preciosa piscina del hotel. Antes de que cayera el sol, fuimos  a un mirador de camino a Chora para la puesta y terminamos de ver como se escondía bajo los molinos.

La playa de Agios Sostis, en mi opinión, la mejor de Mykonos

Recorrimos la zona de la capital que aún nos quedaba pendiente y culminanos el día con una deliciosa cena en Fato a Mano. Recomendadísimo.

Día 7: Mykonos – Atenas

Teníamos todo el día para aprovecharlo en la isla. Comenzamos con un fantástico desayuno de nuevo en Nice & Easy, junto a los molinos y la “Pequeña Venecia” y pusimos rumbo a Paradise Beach, donde pasamos el resto de la mañana.

Vistas de la “Pequeña Venecia” desde los molinos

Devolvimos el quad hacia las 2 de la tarde y disfrutamos de otra magnífica comida en el restaurante Oregano. El resto de la tarde, lo pasamos relajados en la piscina del hotel hasta que llegó la hora de trasladarnos al aeropuerto en un shuttle que nos costó 5€ cada uno. El vuelo con Aegean nos dejó en Atenas en pocos minutos y regresamos al mismo hotel en que nos habíamos alojado el primer día, el Hotel Cosmos. Como nos encanta la Monastiraki, regresamos a cenar por la zona y terminamos de probar las delicias griegas que aún teníamos pendientes.

Día 8: Atenas – Roma – Madrid

Antes de ir al aeropuerto, quisimos pasar una vez más por Monastiraki para despedirnos de las vistas de la Acrópolis y desayunar unos buenos crepes. Después y esta vez sin retraso, cogimos el vuelo de vuelta que nos llevó primero a Roma, donde pudimos disfrutar de la tarde y noche en una visita express a la ciudad eterna que ya os conté aquí, y después a Madrid con muy buen sabor de boca.

Como veis, el viaje tuvo de todo. Pocos destinos me parecen tan apetecibles para el verano en Europa como Grecia.

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