Jaisalmer: Una ciudad diferente e imprescindible en India

Cuando se habla de India, hay polémica de por medio. Las opiniones son muy dispares y como se dice por ahí “unos la odian y otros la aman”, pero cuando me tocó investigar para organizar mi ruta hubo una ciudad de la que absolutamente todo el mundo hablaba bien: Jaisalmer. Solo por eso, ya merecía hacerse un hueco destacado en mi itinerario a pesar de que muchos me sugirieran descartarla por lejanía. Y es que, “La Ciudad Dorada”, como se conoce a Jaisalmer está a tan sólo 90 km de la frontera con Pakistán, motivo por el cual no suele entrar en todas las rutas por el norte de India.

Yo lo tuve claro desde un primer momento. Estaba dispuesta a sacrificar cualquier ciudad del Rajastán menos esa, y menos mal que así lo hice porque, a pesar del fortísimo calor, fue el lugar en el que más tranquila y a gusto estuve en todo mi paso por el país ¿Queréis saber por qué? Aquí os lo cuento.

¿Cómo llegar?

Jaisalmer tiene aeropuerto, así que se pude llegar fácilmente en avión en vuelo directo desde Jaipur y Delhi. Y dada la distancia, no es ninguna locura porque la duración del vuelo es tan sólo de algo más de una hora.

El medio de transporte más común para largas distancias en India es el tren y es la que yo utilicé. Podéis desplazaros allí de esta forma desde Delhi, Jaipur o Jodhpur. Lo más recomendable en estos casos es hacerlo con tren nocturno para aprovechar el tiempo y que el viaje no se haga tan pesado. Sé de lo que os hablo: El trayecto nocturno Jaipur – Jaisalmer nos llevó 13 horas (12 + 1 de retraso). Por suerte, íbamos en la mejor clase (AC1) y fuimos lo más cómodos posible en cabina privada… pero aáun asíestaba lejos de ser algo plácido. La reserva de billetes merece un post aparte pero por resumir, lo primero sería daros de alta cuanto antes en la web de ferrocarriles indios (IRCTC) porque tardan en validar el usuario y, una vez esté activo, comprarlos a través de Cleartrip. Los chicos de Una Vida de Viaje explican estupendamete en este post.

Otra opción muy común par visitar el Rajastán es en coche privado. A la hora de configurar la ruta con vuestra conductor, insistidle para que incluya Jaisalmer, muchos se hacen los remolones po el tema de la distancia.

¿Dónde alojarse?

Evidentemente, sólo puedo opinar sobreel hotel en el que me alojé pero mi feedback es totalmente positivo: Nuevo, con una decoración digna de “Las Mil y Una noches”, limpio, con traslado gratuito en Jeep a y desde la estación, baratísimo y con un restaurante en la azotea con comida y vistas espectaculares.

Su nombre es Tokyo Palace y una habitación doble superior con baño nos costó 10€ por noche.

También organizan la típica excursión al Desierto del Thar y rutas por la ciudad a buenos precios.

Por ponerle algún pero… la piscina. Es de los pocos de la ciudad con una, pero el agua estaba algo turbia, así que no nos llegamos a bañar.

¿Cómo moverse?

Las distancias son cortas, pero el calor es abrasador, así que para ir de un sitio a otro recomiendo hacer uso de tuk tuk o incluso del coche privado. Creedme que aunque sea más caro (pero aún ridículo para un bolsillo occidental), agradeceréis el aire acondicionado. Mucho.

¿Qué ver?

El fuerte:  la imagen de la ciudad. Un castillo de arena de esos que hacen los artistas en las playas pero a tamaño real. Maravilla de lejos, viéndolo desde cualquier punto de la ciudad, y de cerca, paseando por sus tranquilas callejuelas como si estuvieras en Ágraba (la ciudad de Aladdín), y asomándote desde sus bastiones. Lamentablemente, no se sabe hasta cuándo seguirá en pie esta estructura. El crecimiento de la población dentro del fuerte y el mal sistema de alcantarillado y desague ha hecho que esa piedra porosa sufra muchos daños.

Los templos Jainistas: La ciudad  tiene un total de 7 y sólo es necesario comprar una única entrada (200R) para visitarlos todos, con horarios muy reducidos y por la mañana, eso sí. Estos templos se construyeron entre los siglos XII y XVI y son una auténtica maravilla arquitectónica con grabados imposibles en la roca que nos recordaron al de Banteay Srei en Angkor, pero en versión mejorada y mirad que es difícil. Allínos podremos encontrar con fieles jainistas, quienes, sin culto a ningún dios,  tienen como máximas la sinceridad, la recticud, la renuncia. Y el rechazo absoluto a la violencia hasta el punto de respetar todo ser vivo, incluidas las platas con semillas, que ni siquiera comen. Cultivan su alma y conciencia de manera que puedan vencer a sus enemigos interiores y llegar así a un estad divino. Realmente interesante.

Los havelis: El pasado, Jaisalmer fue un lugar estratégico en las rutas de comerciales. Muchos mercaderes enriquecidos por compraventa de exóticas mercancías se asentaron allí y construyeron estas mansiones llamadas havelis.  En una ostentosa  competición por ver quién era el más rico en los tiempos más prósperos de la ciudad, mandaron grabar las fachadas con elaboradísimos diseños dando lugar a verdaderas obras de arte que pueden competir tranquilamente con los templos Jainistas en cuanto a belleza. Los más importantes son:  Patwa Ki Haveli, Salim Singh Ki Haveli y Nathmalji Ki Haveli.

El lago Gadisar: Es una reserva de agua construída en el siglo XIV para abastecer completamente a la ciudad, cosa que hzo hasta 1965. El lago está rodeado de traqnuilos y casi desiertos  altares, templosy  ghats. Además, también se puede alquilar una barca de pedales como plan alternativo.

Mandir Palace: La que fue la casa de los marajás de Jaisalmer duante más de dos siglos es hoy un lujoso hotel que se puede visitar. Merece la pena admirar sus delicados grabados y magnçifica arquitectura.

El Desierto del Thar: No es el Sahara, pero sin duda merece una visita. Desde vuestro hotel y cualquier agencia podrís organizar una visita parad disfrutar del atardecer en un enclave único. Las actividades más comunes que se suelen incluir son el paseo en camello por las dunas, un espectáculo de bailes regionales y una cena tradicional. A nosotros esta última parte nos pareció una turistada, pero nos la regalaron para no hacer 2 viajes porque el resto del grupo había reservado el pack completo. Nosotros pagamos 950R en el hotel, pero se regateando se puede rebajar a 700-800. También está la opción de pasar la noche en el desierto al raso o en tiendas, una experiencia que debe ser de lo más interesante.

Como visitas adicionales si se cuenta con tiempo, también se puede ir a los cenotafios de Bada Bagh y al Templo de Lodruva.

 

Con mis palabras y las fotos, habréis podido comprobar que Jaisalmer es muy distinto a todo lo que cualquiera pueda esperar de India. Uno puede pensar que está en Marruecos, Egipto, Omán… pero ¿India? ¿Seguro?

Además, la gente en general es bastante tranquila y respetuosa. No quiero decir que ocasionalmente no haya alguien que os quiera ofrecer u os pida algo, acoso y persecución al turista que existe en gran parte del Asia, allí no se da. Después de haber pasado por varias ciudades de India, vais a agradecer escuchar el silencio por unos días y asear por el fuerte sin coches, sin ruidos ni jaleo. Confiad en mí, Jaisalmer merece la pena.

 

 

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