Ruta de una semana por Portugal en coche

En el verano de 2021 surgió la idea de hacer un viaje de turisteo familia. Con el Covid-19 aún dando guerra y las restricciones cambiando día sí y día también, después de darle unas cuantas vueltas decidimos prescindir de aviones y hacer algo por carretera. ¿Francia o Portugal? Subir hasta París, que nos apetecía un montón, se nos antojaba demasiado pesado, así que nos decantamos por el país luso. Iríamos en mi coche y sabíamos que empezaríamos en Oporto y acabaríamos en Lisboa…. Y el resto lo iríamos viendo sobre la marcha en función del tiempo y lo que nos apeteciera.

Yo suelo llevar los viajes hiper organizados pero en plena pandemia he tenido que soltar en todo para no volverme loca y las vacaciones no iban a ser menos… Así que reservé hotel en Oporto, miré unas cuantas cosas de camino a Lisboa para saber qué opciones teníamos… y allá que fuimos. Para mí y mi tía, no iba a ser la primera vez en Portugal, pero sí fuera de Lisboa y alrededores. Para el resto, todo era nuevo.

¿Os cuento qué es lo que hicimos?

Día 1: Viaje, Aveiro y llegada a Oporto

Salimos de Madrid hacia las 8 de la mañana. Con carretera tranquila y sin peajes en todo el camino nos plantamos unas horas después en la frontera de Vilar Formoso. Allí hicimos un alto en al camino en una cafetería y cruzamos a Portugal sin problema ni ningún control. Unos kilómetros más adelante, pasamos por el primer peaje en el que vinculamos nuestra matrícula con una tarjeta de crédito para que nos fueran cobrando automáticamente los importes pertinentes cada vez que pasábamos bajo un arco de peaje.

Pasada la 1 de la tarde, llegamos a Aveiro, nuestra primera parada. Encontramos una zona de aparcamiento gratuito con una localización inmejorable junto a los canales, en Rua do Alavário.

Por las horas, primero fuimos a comer al centro histórico, dando cuenta de una buena francesinha típica y luego estuvimos pateando todo el Barrio de Beira Mar para pasar después a ver la Iglesia de la Misericordia, la Plaza de la República y volver al canal. En ese momento decidimos contratar por 13€ un paseo en moliceiro, la góndola portuguesa, que fue de lo más ameno, pues además de irnos contando la historia de la ciudad durante el camino, vimos zonas mas modernas y residenciales que contrastaban enormemente con lo visitado hasta el momento.

Después, pusimos rumbo en coche a la zona de Costa Nova, donde nos enamoramos de la Playa de Barra y de las típicas casitas de colores. De no tener alojamiento reservado en Oporto, nos hubiera encantado quedarnos un par de días allí.

Con la tarde ya finalizando, pusimos rumbo a la ciudad de Porto, a la que llegamos en poco más de media hora. Nos dirigimos al alojamiento, Alfandega Apartments, con una ubicación inmejorable y donde la dueña se había ocupado de guardarnos un sitio gratuito para poder dejar el coche durante esos días.

Nos instalamos, y ya de noche, simplemente buscamos algún sitio para cenar, que por las horas “españolas” no fue otro que McDonald’s.

Día 2: Oporto

Este día fue realmente slow, ya que un miembro del equipo no se encontraba muy allá. Para empezar, nos permitimos descansar bastante y nos dimos el lujo de desayunar en el alojamiento unos ricos croissants brioche portugueses (tenéis que poblarlos) que compramos en una panadería local justo al lado del apartamento.

Después, fuimos a dar un paseo por la Rua Nova de Alfandega hasta el Palacio de la Bolsa y la Iglesia de San Francisco. Comenzamos a subir por las laberínticas y empinadas calles hasta el Miradouro da Vitoria, nuestro sitio favorito del día.

A media mañana, paramos en Casa Portuguesa do Pastel de Bacalhau a degustar precisamente unas bolas de bacalao rellenas de queso y unas Sagres. Estaba todo bueno pero no hagáis la turistada como nosotros porque la gracia nos salió cara y hay miles de sitios locales más económicos. Al terminar, como estábamos cerca, pasamos por la Librería Lello, pero la cola era muy larga y decidimos hacerlo el día siguiente y mentalizarnos. Pasamos entonces a ver el Convento de las Carmelitas, con su espectacular mural de azulejos pintados y regresamos al alojamiento callejeando por el barrio de Miragaia, enamorados de la arquitectura.

Tras descansar un rato, subimos a ver el atardecer al parque que hay en Passeio das Virtudes, donde había mucho ambiente joven y acabamos cenando unas sardinas asadas y un arroz con pulpo en el barrio de Vitoria.

Día 3: Oporto

Ya teníamos al equipo recuperado al 100% así que este día íbamos a exprimir lo que nos quedaba de Oporto no sin antes, volver a desayunar unos croissants brioche de la panadería de al lado. Si bien el día anterior habíamos realizado toda la ruta a pie, esta vez, cogimos el autobús desde la puerta de nuestro alojamiento hasta Aliados, que fue lo primero que visitamos.

Después, fuimos andando hasta la Capella das Almas, uno de los platos fuertes de oporto. De camino, habíamos pasado por el Mercado do Bolhao, pero estaba en obras, así que nos desquitamos tomando unos pasteles de Belem en una cafetería cercana. Después de visitar la Capella das Almas, bajamos andado por la Rua Santa Caterina, una arteria comercial de la ciudad, hasta la Catedral de San Ildefonso, que vimos por fuera y nos gustó mucho.

Desde allí bajamos con unas vistas preciosas por la Rua 31 de Janeiro hasta la Igreja dos Clerigos. Ya íbamos mentalizados para esperar la larga cola de Livreria Lello y aprovechamos mientras tanto para comprar las entradas online con algo de descuento.

Al terminar, nos quisimos dar un homenaje de frango (pollo en portugués) y elegimos Pedro dos Frangos, un sitio local que os recomiendo muchísimo por precio, calidad y cantidad.

Después de comer fuimos a la Estación de Sao Bento para admirar sus paredes de azulejos, pero parte de ellas estaban en obras así que nos consolamos de nuevo con comida tomando unos pasteles y un helado en la cafetería.

Continuamos el paseo hasta la Sé do Porto, la catedral de la ciudad con unas magníficas vistas. Desde ahí, seguimos hacia el Puente de Don Luis I, el cual cruzamos hasta Vila Nova de Gaia, donde nos sentamos a disfrutar de las magníficas vistas de la ciudad. Fue nuestro momento favorito.

Deshicimos el camino andado y esta vez regresamos al alojamiento paseando por la Ribeira, con ambientazo.

Para cenar, fuimos a un festival de música y food trucks que se celebrara frente al alojamiento y probamos las bifanas, unos molletes rellenos de carne mechada con una salsita ligeramente picante.

Día 4: Fátima, Nazaré y llegada a Lisboa

Era nuestro último día n la ciudad y a partir de entonces el resto del viaje era una incógnita: Sabíamos los puntos que íbamos a visitar aquel día peor no dónde o íbamos a acabar. Nos guiaríamos según el feeling. Antes de marcharnos, quisimos visitar una tienda de decoración muy curiosa que había cerca del alojamiento: Armazem (es tipo Sluiz en Ibiza, si lo conocéis).

Desde allí, quisimos cumplir un deseo de mi madre, así que nos dirigimos por carretera hasta Fátima para visitar el famoso santuario y hacer alguna que otra plegaria. La entrada es gratuita, pero lo que hay que pagar son las velas para las plegarias, que tienen un precio u otro en función del tamaño. Me llamó la atención que en lugar de estatua de la virgen, lo que hay dentro del santuario es un simple cuadro de la misma el lugar en el que se supone que se apareció a los pequeños pastores, además de las tumbas de éstos.

Al terminar, compramos unos souvenirs, comida en un supermercado y continuamos la ruta hasta uno de los lugares que más ganas tenía de conocer en aquel viaje: Nazaré. Es un sitio que siempre me ha impresionado por las enormes olas que se forman en los meses de invierno debido a un cañón subterráneo que hay frente a su costa. En pleno verano aún no era temporada, pero las que vimos desde la zona del faro, nos impresionaron bastante y me dejaron claro que aquel va a ser un lugar al que vuelva para verlo.

Paseamos por el pueblo y tomamos unos batidos en la playa mientras valoramos si quedarnos allí a pasar unos días de relax o no, pero finalmente decidimos continuar hasta Lisboa.

Fue un poco caótico llegar a la ciudad sin alojamiento. De camino, miramos varios hoteles pero teníamos el handicap de que lo necesitábamos más o menos céntrico y con parking y eso complicó la búsqueda… pero ya en la ciudad, encontramos plaza en el segundo que probamos:  Hotel Anjos.

Día 5: Lisboa

Comenzaba nuestro primer día completo en Lisboa con la tranquilidad de haber dejado el coche en el parking del hotel sin problemas y dando cuenta del desayuno, que estaba incluido. Además…. ¡Era mi cumpleaños! Yo había estado en la ciudad había poco más de dos años, así que tenía las rutas y los sitios que ver bastante frescos.

Fuimos andando desde el hotel hasta los miradores de Santa Lucia y Portas do Sol , cuyas vistas gustaron mucho a mi familia.

Bajamos andado hasta la y callejeamos por el encantador barrio de Alfama hasta llegar a la Plaza del Comercio, que me gustó tanto como la primera vez.

Paseamos después por los barrios de Baixa y Chiado. Quisimos subir al Elevador de Santa Justa pero había muchísima cola, así que callejeamos subiendo por el barrio de Chiado hasta una plataforma desde la que se tienen las mismas vistas y además gratis.

Después comimos en el restaurante A Gruta de Camoes,  un sitio local con un menú del día muy portugués a buen precio. Para bajar la comida, continuamos con un paseo por el barrio hasta llegar al Elevador da Bica, uno de los puntos más pintorescos de la ciudad y después a Pink Street, una calle que se puso de moda hace años en Instagram.

En Cais do Sodré, cogimos un autobús para llegar a LX Factory, una zona de tiendas y cafetería muy peculiar y con mucho ambiente juvenil y arte urbano. Allí recorrimos las tiendas y degustamos un café con unos ricos brigadeiros, un dulce típico que me encanta.

Regresamos al centro el bus y caminamos hasta el hotel, donde nos acicalamos para después salir a cenar para celebrar mi cumple una animada terraza en Praça do Intendente.

Día 6: Belem y Cascais

Desayunamos en el hotel y cogimos en coche para dirigirnos a la zona de Belem, donde se puede aparcar gratis y sin dificultad. Una vez allí, visitamos a pie la Torre de Belem, el monumento Padrao dos Descobrimentos y el Monasterio de los Jerónimos por fuera.

No podíamos marcharnos de la zona sin entrar a la tienda Pasteis de Belem, donde sin duda están los mejores pastelitos típicos.

Después…. Incógnita. Habíamos decidido pasar los últimos días de viaje en plan relax y habíamos valorado varias ciudades cercanas con playa y finalmente nos decidimos por Cascais. Nos gustó mucho la tranquilidad y arquitectura de las zonas residenciales, pero admitimos que nos desesperamos buscando un hotel con aparcamiento que nos encajara en el presupuesto. Finalmente, dimos con Cascais Hotel, que aunque era más caro que lo que teníamos en mente, se ajustaba bastante.

Nos instalamos, comimos algo rápido y pasamos la tarde tranquilamente en la Praia da Rainha. De noche, nos sorprendió el ambiente animado y acabamos cenando pescado y marisco en una terracita del centro histórico.

Día 7: Playa en Cascais

Último día del viaje. Tras un contundente desayuno en el hotel, incluido en el precio, pasamos el resto del día en la playa, concretamente en Playa de la Duquesa. No nos movimos ni para comer, ya que encargamos unas pizzas para tomarlas en la arena. Yo además hice uso de un regalito de cumpleaños y me di un masaje tailandés en Thai Sensation.

Por la noche, paseo nocturno por las animadas calles y el bonito centro histórico con cena en terraza y heladito.

Cascais me sorprendió gratamente. Es cierto que no iría ahí expresamente, pero teniendo tiempo y queriendo culminar un viaje por la zona de Lisboa en un lugar con playa y ambiente es un sitio ideal.

Día 8: Vuelta a casa

Era sábado y tras el buen desayuno del hotel, nos pusimos en marcha para llegar a Madrid por la tarde. El punto del día lo puso el tener que cruzar el enorme Puente 25 de Abril en Lisboa para regresar y una breve paradita para comer en Mérida.

Como habréis podido comprobar, fue un viaje la mar de completo y muy recomendable para hacer en familia, además de una alternativa ideal si no se quiere tirar de aviones y se busca un destino y cultura diferente para recorrer con tu propio coche. Las opciones son infinitas y además de los visitados, hay muchísimos pueblos con encanto entre Oporto y Lisboa como Coimbra, Óbidos, Peniche, Sintra o Estoril, y si se tiene una semana más, se puede continuar la ruta hacia el Algarve.

En definitiva, Portugal es siempre un acierto que tenemos la suerte de tener a tiro de piedra.


Una respuesta a “Ruta de una semana por Portugal en coche

  1. Primero que nada Gracias por escribir. ¡Qué bonito! Yo estuve en Oporto y Braga hace 5 años y aunque me la pase casi todo el tiempo enferma, me encanto estar allí. Ahora quiero regresar a Lisboa, Fatima y Sintra. Pero Yo estoy en México y no lo tengo tan cerca. Espero pronto volver pronto.

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