Un año más, comenzamos repasando los platos que más me han sorprendido a lo largo de 2025. Viviendo en Madrid, una de las ciudades con mejor oferta gastronómica del mundo, cuesta mucho hacerse hueco en esta selección en la que siempre aparecen también bocados singulares probados durante mis viajes, pero ojalá todos los problemas fueran elegir solamente 10 delicias. ¡Que siga así muchos años más! ¡Vamos con ello!
Noodles con mayonesa de kimchi y atún rojo – Toga (Madrid)
Una compañera de trabajo me recomendó este restaurante porque valía la pena sólo por este plato, y vaya que lo hacía.

El atún, pura mantequilla, pero es la mayonesa de kimchi lo que marca la diferencia: Súper cremosa, cítrica y un toque picante muy sutil. Un absoluto.
Barbacoa koreana – Namsan Korean BBQ (Madrid)
Tuve oportunidad de probarla por primera vez en Nepal (sí, en Nepal) y me encantó. Em 2025 ya llevaba tiempo con ganas de repetir en Madrid y encontré el que se ha convertido en mi local de confianza: Namsan Korean BBQ. Una experiencia diferente que gusta a todos. Consiste en ir poniendo diferentes cortes de carne, algunos macerados en salsa, en una barbacoa al centro de la mesa y, cuando estén a tu gusto, envolverlos en hojas de lechuga con distintos acompañamientos como kimchi, brotes de soja y encurtidos.

Recomiendo ir en pareja o en grupos pequeños porque es cómo más se disfruta y cunde. Estoy convencida de que os encantará.
Tarta de Torrijas – Malasaña Triana (Sevilla)
En una escapada a Sevilla visitamos uno de los locales de moda para comer en el barrio de Triana: Malasaña. Todo lo que probamos estaba estupendo pero destacó sin ninguna duda la tarta de torrijas con helado de coco.

Pocas más explicaciones hacen falta, sabe exactamente a lo que es. Una vuelta de tuerca más que acertada para este clásico.
Tomate aliñado con melva – La Cocina del Traca (Sevilla)
Sin salir de Sevilla ni de Triana, tenemos esta sencilla pero original ensalada: Base de salmorejo, tomate rosa, chips de albahaca, melva y nada más, pero es que no lo necesita. Ingredientes simples y comunes pero que funcionan fenomenal juntos.

Mención aparte merecen sus bravas, de las mejores que he probado, y sobretodo la torrija de brioche caramelizada acompañada de helado de mandarina. Sencillamente, celestial.
Navajas gratinadas – Las Tortillas de Gabino (Madrid)
Por un aniversario en mi trabajo, mi empresa me regaló un bono para este restaurante y resultó ser la mejor comida del año, un espectáculo de principio a fin. Destaca, por supuesto, la tortilla (idealmente la clásica Velazqueña con cebolla pochada, aquí lo sencillo gana por goleada a la innovación) y sus navajas gratinadas con toque cítrico que me volvieron loca y me parecieron un platazo descomunal.

Obligatorio pedir al menos dos postres: El flan accidental de queso Brie y la torrija con helado, que tiene una textura como de sobao caramelizado. Excelentes.
Dumpling de papada, chipirón en su tinta y huevas de arenque – Derzu Bar (Madrid)
Llevaba tiempo queriendo visitar este local, que declara practicar “Kung Food” (cocina oriental elaborada con cariño y esfuerzo para un resultado sobresaliente), pero me pilla un poco a desmano. En 2025 encontré la ocasión. Probamos varias cosas y en algunas, como esta, nos dejamos guiar por el chef y fue un acierto total. Jamás hubiese pedido esta combinación para el dumpling (no me gustan las huevas) pero me sorprendió y encantó a partes iguales.

Al morder, el dumpling te explotaba en la boca y se paladeaba el sabor y suavidad de todos los ingredientes.
No es un sitio económico para ser comida oriental y no estar más en el centro y además las cantidades no son grandes, pero para una ocasión puntual merece la pena. Me gustaría volver en este 2026.
Queso Frito – El Puerto (Órzola, Lanzarote)
En nuestro verano canario comimos estupendamente como me ha pasado siempre que he pisado estas islas: Productos frescos, de calidad y con elaboraciones sencillas a la par de exquisitas. Una muestra de ello es este plato que probamos en el restaurante El Puerto, en la localidad de Órzola, al norte de Lanzarote: Queso de Fuerteventura frito acompañado de mermeladas de cactus y calabaza.

El queso, suavecito pero con sabor, el crujiente del rebozado y la originalidad y untuosidad de las mermeladas hacen de este plato una delicia.
Profiteroles con salsa de pistacho – Pez Gordo ( El Cotillo, Fuerteventura)
Este restaurante de Fuerteventura fue uno de los descubrimientos del año y lo recomiendo visitar a todos los que paren en la isla. Está situado en el pueblo de El Cotillo, donde todo el mundo va a comer pescado al famoso y abarrotado «La Vaca Azul». Nosotros éramos unas de esas personas, pero al ir sin reserva y no tener sitio, miré la carta de un local a escasos metros y qué bendición: Una azotea con vistas, una carta con una propuesta super original de completa elaboración propia (incluso el pan lo hacen ellos) y a unos precios muy asequibles y un personal amabilísimo.

Todo cuanto probamos estaba de matrícula de honor pero destaco el postre (a mí me ponen pistacho y ya no veo más allá): Profiteroles rellenos de chantilly, cubiertos de frambuesa y salsa de pistacho y chocolate blanco. Una brutalidad: suaves, ligeros, pero super sabrosos.
Canelón de Carabinero – Llauna (Madrid)
Este local se ha hecho famoso por sus arroces cocinados a la llauna; una plancha de acero sobre el fuego. El que probamos, de rabo de toro, me resultó delicioso, pero el plato que más me sorprendió fue el canelón de carabinero envuelto en calabacín sobre espejo de hoisin: Potente, intenso y con toque picante.

Un bocado difícil de olvidar.
Crêpe de crème brûlée – Gast! (Quimper, Francia)
Investigando sitios para comer en la Bretaña francesa, di con este local. Cuando vi que servían un crêpe de crème brulée, sabía que iría sí o sí. ¡Qué maravilla! Los franceses hacen los crêpes como nadie y tomar uno combinado con uno de los postres más deliciosos del país vecino (parecido a una crema catalana pero mas suave), es el no va más. Relleno delicado coronado con su azuquitar quemado.

Hablando de la zona, no quisiera dejar de hacer mención también los Kouignettes, unos dulces de hojaldre cuyo sabor describí como “Manolito enrollado”, es decir: pura mantequilla.
Espero haberos dejado salivando y que os animéis a probar alguno de estos restaurantes. Nos vemos en esta sección el año que viene con, seguro, muchas delicias más.