¿Qué ver en Milos? Breve guía

Milos (que en el mapa también podrás encontrar como Fenerbaçe) no es una de las Islas Cícladas más populares, pero es especial. Es la más occidental de todas ellas y quizá por eso menos visitada, ya que no pilla tan a mano como otras, pero igualmente está bien conectada con el resto. Sin estar vacía ni mucho menos, allí aún se puede respirar la tranquilidad que falta durante la temporada estival en otras como Santorini, Paros o Mykonos, y eso se agradece.

Esta calma, sus bonitas playas y costa de roca blanca caliza hacen de Milos un lugar único. Si la añadís a vuestro itinerario en Grecia, no os vais arrepentir. Marca la diferencia.

Avión: Tiene un aeropuerto pequeño que recibe vuelos domésticos de Atenas.

Barco: Está conectada con el resto de islas y Grecia continental por ferry, aumentando las rutas y frecuencias en verano. En este sentido y dependiendo de vuestro origen, es interesante meterse en la web Ferryhopper y valorar distintos días y trayectos, ya que se puede ahorrar mucho dinero. Nosotros llegamos desde Santorini e inicialmente íbamos a hacer el trayecto con Seajets, que tiene rutas diarias que conectan todas las Cícladas pero son muy caras. Miramos otros días por valorar y con Zante Ferries, que no circula todos, lo conseguimos por muchísimo menos dinero.

Es indispensable contar con vehículo propio, bien coche o moto según vuestras preferencias y circunstancias. Para mí la moto es lo más cómodo teniendo en cuenta que los trayectos no suelen ser de más de 20 minutos: fácil de aparcar y más barata. Eso sí, tened en mente que si no contáis con carnet específico de moto (A1), sólo se os permitirá alquilar una de 50cc, no como en el resto de Europa, que con el de choche puedes conducir motos de hasta 125cc. Por este motivo, puede que las scooters escaseen sobre todo en temporada alta, cuando considero indispensable reservar con antelación.

Recomiendo el rental Smile. Fueron muy amables, no nos pidieron fianza y pagando en efectivo hacen descuento.

Diría que 3-4 días, en función de los ratos de playa que queráis tener.

Los dos puntos más típicos son Adamas/Adamantas y Plaka. En el primero, tenéis el puerto, agencias de viaje, de alquiler, restaurantes, etc… y el segundo, es más cuqui, más griego y por la tarde/noche se pone muy animando.

Fuera de estos dos pueblos, encontraréis alojamientos bonitos y económicos, pero en zonas con muy pocos servicios.

Nosotros nos alojamos en Adamas, concretamente en el Hotel Eleni, muy cerca del puerto. Es un lugar confortable, amplio y limpio, sin lujos pero que recomendamos. El precio comparado con otras islas nos pareció elevado, de hecho fue el hotel más caro del viaje, pero hay que decir que reservamos con muy poca antelación y no había gran disponibilidad.

Los principales puntos de interés se sitúan al norte y al sur de la isla.

Cuevas de Papafragas: Se trata de unas formaciones rocosas excavadas por las turquesas aguas al norte de la isla. Los días de viento, impresiona ver el oleaje romper contra los acantilados.

Sarakiniko: Quizá el lugar más famoso de la isla, un paisaje lunar, de otro planeta. La playa de la zona es tranquila incluso en días de fuerte oleaje y para los más atrevidos, la zona también es ideal para saltos desde las blancas rocas al mar.

Plathiena: Otra de las playas del norte más bonitas, pero sólo para ir con el mar en calma.

Klima: Otro de los pueblitos más bonitos de la isla. En este caso, el encanto se lo dan las coloridas casitas de pescadores a pie de mar llamadas syrmata.

Alogomondra: Playa salvaje extensa en el norte, entre Sarankiniko y Papafragas..

Mandrakia: Es un pueblo tan pequeñito como pintoresco, con mucho ambiente pesquero y un restaurante junto al mar de los más recomendados de la isla: Medoussa. Además, muy cerca está la bonita plata de Tourkosthalassa (que significa “agua turquesa”), donde puedes disfrutas de las vistas desde lo alto e incluso practicar surf si el mar lo permite.

Plaka: El pueblo más vivo y bonito de la isla, sobre todo en la tarde-noche para ver el atardecer y cenar. Lo mejor es perderse por sus calles y visitar sus tiendas y restaurantes, subir hacia el castillo veneciano para tener una panorámica de toda la isla y ver el atardecer desde allí mismo o desde la iglesia de Korfiatissa Además, en la plaza encontrarás un curioso tablero de ajederez gigante. Hay que tener en cuenta que no está permitida la circulación de vehículos, por lo que hay que aparcar un el parking que hay en la parte baja del pueblo, justo a la entrada.

Excursión a Gerontas y Kleftiko: Un imprescindible y quizá el highlight de la isla, porque estas formaciones rocosas de roca blanca bañadas por aguas turquesas no te dejarán indiferente. Para visitarlas, tendrás contratar una excursión en barco, ya que la zona es inaccesible a pie (a medias, solo podría ser vista desde arriba tras una travesía de horas por un campo en el que abundan las serpientes). Puedes reservarlo en cualquier agencia y el precio varía en función de las dimensiones del barco, nº de turistas y si incluye comida y demás. Las normales cuestan alrededor de unos 30€ por unas 3-4 horas de excursión, pasando gran parte del tiempo nadando por la zona, una experiencia chulísima.  Reservamos excursión de 3-4 horas con Delfinia Tours a través de la agencia Riva Travel por 30€ y no tenemos queja, fueron muy amables y la travesía excelente a pesar de ser un dia de viento muy fuerte (por ello en Gerontas no se pudo atracar pero nos compensaron con tiempo extra en Kleftiko, donde pudimos nadar y saltar sin problema).

Firiplaka: Una de las playas más bonitas de la isla, con agua cristalina y rocas rojizas y amarillas. Es una opción excelente para cuando sopla el viento del norte tan típico de la zona, allí no se siente.

Tsigrado: Una playa pequeñita muy peculiar porque acceder a ella es una aventura: Por una grieta en la roca y una escalera de madera.

Trypiti: En este pueblo podemos encontrar la parte más cultural de la isla. Por una lado, la réplica de la Venus de Milos justamente donde se encontró la estatua original que hoy se exhibe en el Museo del Louvre, por otro lado, unas catacumbas (4€) y por último, las ruinas de la antigua ciudad de Melos y su anfiteatro, gratuitos ambos. En un corto paseo desde allí, también se puede llegar a uno de los sitios más mágicos y tranquilos en mi opinión para ver el atardecer, la capilla Prophet Elias.

Pollonia: Un pueblo pesquero situado al noreste de la isla, opción ideal para alojarte si buscas algo más tranquilo que Adamas o Plaka. También desde allí se puede cruzar fácilmente a la vecina isla de Kímolos, que nos recomendamos los locales pero que no nos daba tiempo a visitar

Firopotamos: Un pueblo diminuto pero también con mucho encanto: Un mar precioso, casitas de pescadores, iglesia al borde de la playa y unas ruinas que os darán fotos muy chulas.

En Grecia lo difícil es no comer bien y en cuenta precios hay opciones para todos los gustos. Para comprar bocadillos, sándwiches y ensaladas para llevar, recomiendo Gregrory’s, una cadena que encontraréis en varias islas. Justo al lado, podréis disfrutar de los mejores gyros en Yankos.

Lo que sí encontramos caro en toda Grecia es el café. No obstante, en la pastelería Artemis Bakery. estaba a precio decente. Recomiendo también este sitio para desayunar y comprar bollería y pasteles típicos.

Uno de los restaurantes más famosos de la isla es O! Hamos! en Adamas. Es un restaurante familiar con un toque chic que trabaja con materia prima local. Es imprescindible reservar o pasar a apuntarte a las lista 1-2h antes de la que quieras ir.

Otra buena opción muy local en Adamas también es O Zygos. La carta no es muy extensa pero todo está buenísimo y el precio es bastante ajustado.

En Plaka cenamos en uno que ya no se encuentra abierto pero que ofrecía música griega en directo. Hay decenas de ellos para elegir y será difícil fallar.

¿Os he convencido para que entre en vuestro itinerario?


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